Introducción

En nuestro país tanto la transmisión heterosexual del VIH como la vertical (es decir, de madre a hijo) se encuentran directamente relacionadas con el uso de drogas por vía intravenosa. A pesar de que en los últimos años la vía sexual va en aumento, los consumidores de drogas siguen siendo aún la principal fuente de infección.

A pesar de que la meta ideal de todo programa dirigido a drogodependientes es el abandono del consumo, lo cierto es que todavía sigue existiendo un gran número de personas que, por diferentes motivos, continúa inyectándose drogas (generalmente en condiciones poco higiénicas) y manteniendo relaciones sexuales sin protección.

Los programas de intercambio de jeringuillas son programas de reducción de riesgos: aceptando el hecho de que una persona consume drogas por vía intravenosa procuramos que lo haga en las mejores condiciones posibles.

El primer PIJ se puso en marcha en Holanda en 1984 con el fin de evitar la transmisión de una epidemia de hepatitis B entre la población usuaria de drogas por vía intravenosa. En España el primer programa de estas características nace en Bilbao en el año 1988 y es siete años después, en 1995, cuando comienza a realizarse en Logroño.

Este Programa se realiza desde un local destinado a tal efecto situado en el Casco Antiguo de Logroño que permanece abierto de lunes a viernes, de 12 de la mañana a 3 de la tarde. En este centro, además de ofrecer material preventivo disponemos de un servicio de ducha, lavadora y desayuno para quien así lo desee.

En la actualidad somos el único punto de intercambio de jeringuillas para toda la Comunidad Autónoma, a diferencia de otras zonas de la geografía española en las que este programa se realiza también desde centros de salud, oficinas de farmacia e incluso en prisión.


Objetivos

El principal objetivo de este programa es el de prevenir la infección por VIH y otras enfermedades de transmisión sanguínea y, en definitiva, de facilitar a los consumidores de drogas por vía intravenosa la ayuda necesaria para mejorar su estado de salud y sus condiciones de vida.

Otros objetivos son:

  • Reducir el uso compartido de jeringuillas y otros utensilios necesarios para el consumo de drogas mediante la utilización siempre de material nuevo o limpio.
  • Reducir el número de jeringuillas abandonadas evitando su posible reutilización y un riesgo potencial para terceras personas.
  • Reducir la transmisión sexual y vertical del VIH y otras E.T.S. así como los embarazos no deseados, promocionando la utilización del preservativo en las relaciones sexuales.
  • Acercar a estas personas a los servicios socio-sanitarios existentes, en especial a aquellas personas que viven en una situación de mayor marginalidad y exclusión social.


Metodología

Las actividades que se realizan dentro de este programa son:

  • Distribución gratuita de material preventivo (jeringuillas, preservativos, etc.) e informativo (folletos...)
  • Información sobre la Infección por VIH, prácticas de riesgo y prevención en cada una de ellas, prueba de anticuerpos, reducción de riesgos, etc. así como sobre otras enfermedades asociadas.
  • Información, asesoramiento y tramitación de recursos sociales y/o económicos y derivación y/o acompañamiento a otros servicios socio-sanitarios.
  • Seguimiento de los casos.


La información facilitada es sumamente sencilla, acomodándose a su "argot". Esta información no sólo se limita a la infección por VIH sino que intenta abarcar todos los aspectos asociados al uso inyectado de drogas y su estado de salud (abscesos, candidiasis, hepatitis, tuberculosis, sobredosis...)..

De forma reiterada los mensajes que se transmiten son:

 

  • No compartir los útiles de inyección (jeringuillas, fitros, cucharas, etc.) ni introducir más de una jeringuilla en la sustancia ya preparada.
  • Desinfectarse la piel antes y después de inyectarse.
  • Utilizar siempre material de inyección estéril. Si esto no es posible, reutilizar únicamente el material propio o, en último caso, desinfectar bien con lejía la jeringuilla a utilizar.
  • Qué zonas del cuerpo son más aconsejables para la venopunción, cuáles son más peligrosas, etc.
  • Usar siempre limones frescos, al igual que el vinagre.
  • Evitar el consumo conjunto de varios depresores del Sistema Nervioso Central (heroína, alcohol, metadona, psicotrópicos, etc.)
  • La importancia para ellos/as y sus parejas de utilizar el preservativo en todas las relaciones sexuales.

Además disponemos de paneles informativos con dibujos que favorecen la asimilación de esta información.

También se les informa y se aconseja, dependiendo de la situación en cada caso, el acudir a los centros sanitarios para realizarse curas, tomar la medicación necesaria, conocer su estado de salud o realizarse seguimientos clínicos periódicos, etc.

La actividad básica del intercambio consiste en lo siguiente:

La persona deposita las jeringuillas usadas en un contenedor destinado al efecto para que posteriormente sean incineradas. Junto con las jeringuillas nuevas ofrecemos toallitas de alcohol para desinfectarse la piel antes y después de inyectarse, agua estéril para evitar el uso de agua contaminada, etc. y preservativos. Distribuimos también de papel de aluminio para los consumidores de drogas por vía inhalada.

Además de las jeringuillas, en este local ofrecemos otro tipo de servicios básicos, especialmente para aquellas personas que carecen de domicilio: disponemos de una lavadora para que quien lo desee pueda lavar aquí su ropa, una ducha, WC, lavabo y damos la posibilidad de tomar café caliente.

Población a la que va dirigido
Este programa está abierto a todas las personas consumidoras de drogas por vía intravenosa e inhalada, independientemente de su lugar de origen y residencia.

Datos del programa año 2001
En el año 2001 fueron aproximadamente 370 los usuarios atendidos en este programa, de ellos el 82% hombres y el 18% restante mujeres.
Durante este año se realizaron un total de 3.939 servicios de reparto e intercambio de jeringuillas (3.467 a hombres y 472 a mujeres) y se distribuyeron un total de 16.599 jeringuillas y 3.998 preservativos entre esta población.

Conclusiones
A pesar de la existencia de programas libres de drogas y de mantenimiento con sustitutivos opiáceos, lo cierto es que todavía existe un importante, aunque cada vez menor, número de personas que por diferentes motivos no quieren o no pueden abandonar el consumo.
Una de las grandes ventajas de este programa es que se reduce considerablemente el nº de jeringuillas abandonadas, que pueden suponer un riesgo para otros consumidores y para terceras personas.
La distribución de material preventivo además de ser un fin en sí mismo es un medio que nos permite contactar con aquellos usuarios que no acuden a otros servicios socio-sanitarios, hacer de puente entre ellos y trabajar la modificación de los comportamientos de riesgo.
Numerosos estudios han demostrado que la implantación de estos programas ha conseguido que se estabilice e incluso que se reduzca, de alguna manera, el número de nuevas infecciones en aquellos lugares donde se llevan a cabo.