Desde hace varios años muchos países de nuestro entorno han disminuido la cantidad de alcohol consumida con la que el riesgo que asumimos es bajo y han diseñado guías y otros documentos en los que  informan a la población general de los niveles y patrones de consumo que conllevan menos riesgos para la salud (bajo riesgo).

El Ministerio de Sanidad de nuestro país creó un grupo de trabajo con la finalidad de actualizar los límites de consumo de alcohol de bajo riesgo en nuestro país y con ello disminuir los problemas de salud, lesiones, daños a terceras personas, mortalidad y consecuencias sociales y económicas derivadas del consumo de alcohol.

Con los resultados y conclusiones del grupo de trabajo han elaborado los siguientes mensajes clave dirigidos a la población general mayor de 18 años (no existe consumo de alcohol sin riesgo en menores de 18 años):

Consumo de alcohol

No existe un nivel de consumo seguro de alcohol.

No consumir es lo único que evita los efectos perjudiciales de beber.

En base a la evidencia científica actual, ningún profesional de la salud o institución debe recomendar su consumo para mejorar la salud.

Límites del consumo promedio  de bajo riesgo de alcohol

Se sitúan en 20 g/día (2 UBE) para hombres y 10 g/día (1 UBE) para mujeres, asumiendo que cualquier consumo por mínimo que sea implica riesgo.

Consumir alcohol por encima de estos límites conlleva una mayor mortalidad en comparación con no beber o beber menos.

Además, algunas de las guías internacionales recomiendan días libres de alcohol en la semana.

Esta información se debe proporcionar a cualquier persona que consuma alcohol.

Episodios de consumo intensivo de alcohol o binge drinking: beber grandes cantidades (3 combinados en hombres y 2 en mujeres) en un periodo corto de tiempo (4-5 horas), por ejemplo el botellón

No existe un nivel de consumo intensivo de bajo riesgo.

Estos episodios son perjudiciales, con consecuencias tanto en la salud de las personas que consumen, como en su entorno. Por ello deben desaconsejarse siempre.

Efectos diferenciales por tipo de bebida

La evidencia epidemiológica no muestra que el consumo de vino y de cerveza, a pesar de contener sustancias que podrían ser potencialmente beneficiosas para la salud, tenga un efecto protector diferenciado en la reducción del riesgo cardiometabólico o de otro tipo.

Recomendar el consumo de algunas bebidas alcohólicas atribuyéndoles beneficios diferenciados no está justificado con la evidencia científica disponible.

 

Con toda esta información han elaborado seis útiles infografías con mensajes claros, firmes y actualizados:

-Dos dirigidas a profesionales sanitarios:

 

- Cuatro dirigidas a la población general: