Características generales de las feniletilaminas

Las anfetaminas pertenecen a la familia de las feniletilaminas con un grupo metilo de sustitución en la posición alfa del carbono. Son posibles numerosas sustituciones de la estructura de la feniletilamina, que dan como resultado diferentes compuestos similares a la anfetamina (beta-fenilisopropilamina racémica).

El principal mecanismo de acción es la liberación de catecolaminas, particularmente dopamina y norepinefrina, a partir de los terminales presinápticos.

También pueden bloquear la recaptación de catecolaminas de manera similar a otros agentes liberadores de catecolaminas por inhibición competitiva. Sin embargo, los efectos de este mecanismo se consideran de menor importancia.

A dosis mucho más altas, las anfetaminas pueden causar la liberación de serotonina o 5-HT y afectar a los receptores centrales de la serotonina. Ciertas anfetaminas tales como MDMA (3,4-metil-enedioximetanfetamina) y DOB (4-bromo-2,5-dimetoxianfetamina) tienen efectos serotonérgicos más importantes. Las anfetaminas también tienen una débil actividad inhibitoria de la monoaminooxidasa, pero la importancia de esta inhibición todavía no está bien determinada.


Efectos

Los efectos más identificables de las anfetaminas son los derivados de las catecolaminas, como resultado de la estimulación de los receptores alfa y beta-adrenérgicos.

El aumento de la norepinefrina en el locus ceruleus cerebral interviene en los efectos anorexígenos y de alerta, así como algunos de los efectos estimulantes del aparato locomotor.

El aumento de la dopamina central (particularmente en el neoestriado a nivel cerebral) interviene en la conducta estereotípica y algunas de las otras actividades locomotoras.

La actividad de la dopamina en el neoestriado parece estar relacionada con la liberación de glutamato y la inhibición de las neuronas eferentes gabaérgicas. La estimulación del sistema glutamaérgico contribuye de manera significativa a la conducta estereotípica, actividades locomotoras y a la neurotoxicidad de las anfetaminas.

Los efectos de la serotonina y de la dopamina en el sistema mesolímbico alteran la percepción y causan la conducta psicótica.

La sustitución en las diferentes posiciones de la molécula de feniletilamina tiene algunos efectos clínicos generales de las anfetaminas basados en los estudios de discriminación de los animales y observaciones en humanos.

Los compuestos con sustitución metílica en el carbono alfa, tales como la anfetamina y la metanfetamina, poseen propiedades fuertes estimulantes, cardiovasculares y anorexígenas. La sustitución amplia del grupo en el carbono alfa reduce los efectos estimulantes y cardiovasculares, pero retienen las propiedades anorexígenas. La sustitución a nivel del anillo fenilo potencia los efectos alucinógenos de las anfetaminas. Estas consideraciones son variables sobre todo cuando se toman dosis altas.

El espectro de actividades de las anfetaminas varía entre los efectos potentes cardiovasculares de la anfetamina y metanfetamina y los efectos alucinógenos potentes del DOB.


Feniletilaminas: TMA-2, 2C-B, 2C-T-2, 2C-T-7 y 2C-I:

Efectos buscados

Estas sustancias, como ocurre con otras sustancias de diseño, son tomadas fundamentalmente por personas jóvenes en un intento de mantenerse alerta por más tiempo, con sensación de euforia o alegría, en contacto con los demás, reduciendo la sensación de agotamiento, cansancio, sensación de sueño y de hambre.

Buscan un estado emocional caracterizado por empatía.

En otros casos buscan las alteraciones de la percepción o alucinaciones que producen estas sustancias.

Descripción, nombres comunes/argot, efectos no deseados/secundarios (toxicidad)

  • TMA-2 (2,4,5-trimetoxianfetamina), presenta características similares a la mescalina (principio activo derivado del cactus peyote).
    Comparte con otras feniletilaminas las acciones cardiovasculares y las acciones estimulantes sobre el sistema nervioso central. Puede crear drogodependencia de tipo alucinógeno, con manifestaciones alucinatorias visuales, auditivas y cinéticas; acompañadas de estado de euforia, seguido de estados de ansiedad y angustia.
    Su principal riesgo de abuso es su estrecho margen entre dosis euforizante y dosis desencadenante de angustia y estados psicóticos.
  • 2C-B(MFT ó 4-bromo-2,5-metoxifeniletilenamina), es un análogo estructural del DOB, conocido en la nomenclatura callejera como after turner, toonies, venus, bromo, nexus y 2CB (tucibi por sus siglas en inglés).
    Produce relajación del "pensamiento", distorsión sensorial, agitación y alucinaciones, presentando una potencia superior a la mescalina.
    La forma habitual de presentación es en cápsulas para su administración por vía oral y, ocasionalmente, en forma de sal hidroclorada que permite su administración por vía nasal. En el mercado negro se comercializan cápsulas y pastillas que pueden ser de cualquier forma, tamaño y color.
    Tiene efectos psicotrópicos a dosis mucho menores (4 a 30 mg) que la MDMA.
  • 2C-T-2 (2,5-dimetoxi-4-etiltiofeniletilamina) y 2C-T-7 (2,5-dimetoxi-4-
    propiltiofeniletilamina). Se describen como una sal oleosa blanquecina o cristales blancos.
    Producen alteraciones de la percepción. Fueron recientemente introducidas en el mercado negro como alucinógenos sustitutos para el descrito 2C-B en Japón así como en Europa y USA.
    Las dosis para conseguir los efectos deseados son de 12 a 25 mg y de 10 a 30 mg respectivamente, y la duración de la acción es de 6 a 8 horas y 8 a 15 horas, respectivamente.
    En el caso de 2C-T-7 el efecto se retarda hasta 3 horas por lo que la sobredosis aparece con mayor frecuencia; en la medida en que el efecto deseado tarda en llegar, el usuario aumenta fácilmente la dosis.
  • 2C-I (2-(2,5-dimetoxi-4-yodofeniletilamina).
    Presenta características similares a los anteriores siendo la dosis usual para obtener los efectos deseados de 14 a 22 mg. La duración de los efectos es de 6 a 10 horas.
    A los efectos citados hay que sumar los signos y síntomas debidos a la estimulación a nivel de los receptores centrales y periféricos adrenérgicos. Estas manifestaciones clínicas y complicaciones son similares a las producidas con el uso de la cocaína y, a veces, pueden hacerse indistinguibles excepto por la duración que, en ocasiones, es superior a 24 horas.
    La toxicidad aguda se caracteriza por presentar:
    • a nivel cardiovascular: hipertensión arterial, taquicardia, arritmias, isquemia miocárdica y vasoespasmo;
    • a nivel del sistema nervioso central: hipertermia, agitación, convulsiones, hemorragia intracerebral, cefalea, euforia, anorexia, bruxismo, movimientos coreoatetoides, hiperreflexia, psicosis paranoica;
    • otros síntomas de estimulación simpática son: sudoración, taquipnea, midriasis, temblores, náuseas;
    • otras manifestaciones son la rabdomiolisis, rigidez muscular, edema pulmonar y colitis isquémica.

    La intoxicación crónica puede dar lugar a vasculitis, cardiomiopatía, hipertensión pulmonar y está en investigación el daño permanente que se puede causar a las neuronas dopaminérgicas y serotonérgicas. Los análisis de laboratorio de las muestras del paciente muestran leucocitosis, hiperglucemia, aumento del CPK, aumento de los enzimas hepáticos y mioglobinuria.

    Añadir que si estas drogas ingresan en el cuerpo por vía parenteral, se puede producir contaminación de la sangre que da lugar a infección por VIH, hepatitis y malaria. La contaminación bacteriana y de cuerpo extraño puede ocasionar endocarditis, tétanos, botulismo, osteomielitis, abscesos pulmonares y de partes blandas.

    Por último, en relación a la toxicidad, ésta no sólo se debe a los propios principios activos sino también a los posibles adulterantes que puedan llevar asociados en la presentación final lista para consumir.

    Actualmente, estas drogas no tienen ningún uso médico o industrial.


Interacciones/ Contraindicaciones

Las interacciones pueden ser:

  • con aquellas sustancias que tienen un metabolismo inhibido por las anfetaminas como son los bloqueantes adrenérgicos del tipo de doxazosina, guanetidina, fenoxibenzamina, prazosina, terazosina, fenobarbital, fenitoína;
  • sustancias que tienen un metabolismo potenciado por las anfetaminas como son los anticoagulantes cumarínicos, los inhibidores de la monoaminooxidasa, analgésicos opiáceos y antidepresivos tricíclicos.
  • Otras drogas como la cocaína, drogas alucinógenas como LSD, psilocibes, mescalina, etc;
  • y otros derivados anfetamínicos.

Existe una asociación entre el abuso de algunos derivados feniletilamínicos y los traumatismos, secundarios a alteraciones psicomotoras (accidentes) y conductas violentas que pueden ocurrir con frecuencia con su uso.

Las alucinaciones pueden conducir a suicidios y a agresiones a terceras personas.

Una vez que se han producido los fenómenos de psicosis es probable que esta recurra incluso tras periodos prolongados de abstinencia.


Tratamiento

  • Primeramente mantener al paciente en reposo y con la mínima estimulación sensorial externa que se pueda.
  • Tratamiento evacuante mediante carbón activado cuando la vía de entrada haya sido oral.
  • El resto del tratamiento es sintomático y de soporte controlando o monitorizando regularmente los signos vitales: frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, SNC, tensión arterial y temperatura corporal (si ésta excede de 40°C se debe realizar inmediatamente el enfriamiento corporal y la sedación).
  • Asimismo se deben monitorizar los electrolitos séricos, las funciones hepática y renal, CPK, electrocardiograma e instituir la monitorización cardiaca continua en los pacientes sintomáticos.
  • Si existe agitación en el paciente, se pueden administrar benzodiacepinas (generalmente adecuadas para las manifestaciones cardiovasculares), en forma de diazepam 10 mg IV y repetir hasta que el paciente se tranquilice (la dosis acumulada puede ser hasta > 100 mg).
  • En caso de presentarse convulsiones se pueden dar benzodiacepinas o barbitúricos.
  • Para los casos de hipertermia se aconseja el enfriamiento externo y el control de la agitación rápidamente.
  • Para los casos de hipertensión arterial se debe primeramente tratar la agitación y administrar antagonistas alfa-adrenérgicos del tipo de la fentolamina y administrar vasodilatadores del tipo de nifedipina, nitroprusiato y nitroglicerina.
  • Si existen delirio y alucinaciones con anomalías en los signos vitales, si el paciente está agitado se puede tratar con bezodiacepinas.
  • Si existen delirio y alucinaciones con signos vitales normales, se debe considerar su tratamiento con haloperidol o droperidol.
  • Mantener una buena hidratación.

En el estudio realizado por el Servicio de Información Toxicológica (SIT) en el año 2002 se observó que, de las llamadas relacionadas con las drogas de abuso, el 34,04% representaban las consultas por el contacto con una sola droga (bebidas alcohólicas: 3,42%, cannabinoles: 5,70%, cocaína crack: 3,99%, drogas de diseño: 6,55%, fenciclidina: 0,85%, opiáceos: 0,57%, tabaco: 7,41% y otras: 1,42%).

El 5,13% de todas las llamadas estuvieron relacionadas con el contacto de varias drogas de abuso en el mismo acto (55,6% se trató de la exposición simultánea a alcohol y otras drogas de abuso -80% drogas de diseño-); finalmente, en el 64,96% de todas las llamadas el contacto había sido simultáneamente de una droga de abuso con otros productos que no eran drogas de abuso como tales.

Desde enero hasta septiembre de 2003, las llamadas al SIT relacionadas con drogas de abuso se referían a las siguientes sustancias: cocaína: 43,75%, cannabis: 9,37%, estramonio: 9,73%, sustancias de diseño: 9,73%, setas alucinatorias: 6,25%, heroína 6,25% y con el 3,12% respectivamente cada una de las siguientes: poppers, GHB, tabaco, LSD y xilacina (un tranquilizante de uso veterinario).


Referencias bibliográficas

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  • Lorenzo, Ladero, Leza, Lizasoain. Drogodependencias, Farmacología, Patología, Psicología, Legislación. Editorial: Médica Panamericana, 1999.
  • Goldfrank LR, Flomenbaum NE, Lewin NA, Howland MA, Hoffman RS, Nelson LS. Goldfrank's Toxicologic Emergencies. 7ª Ed. McGraw-Hill. USA 2002.

Alcohol y bebidas alcohólicas

El alcohol es un líquido incoloro, de olor característico, soluble tanto en agua como en grasas; se caracteriza por ser una sustancia psicoactiva, depresora del sistema nervioso central, y con capacidad de causar dependencia.

Se calcula que 1 gramo de alcohol aporta al organismo 7,1 Kcal.; este aporte energético no se acompaña de un aporte nutritivo como minerales, proteínas o vitaminas.

El alcohol se ha utilizado ampliamente en muchas culturas durante siglos y en nuestro país su consumo forma parte de nuestros usos y costumbres: es nuestra droga cultural por excelencia, hasta el punto de que el hecho de beber es considerado normal ya que tres cuartas partes de la población española beben de manera esporádica o habitual. Sin embargo, actualmente se está tomando conciencia de que el alcohol es una droga más y de que su consumo no es en absoluto inocuo.

De hecho, el consumo de alcohol es uno de los principales factores que se relacionan con la salud de los individuos y de las poblaciones, ya que las consecuencias de su consumo abusivo tienen un gran impacto en términos de salud y en términos sociales.

Bebidas alcohólicas

Se entiende por bebida alcohólica aquella bebida en cuya composición está presente el etanol en forma natural o adquirida, y cuya concentración sea igual o superior al 1 por ciento de su volumen y que tiene diferente concentración dependiendo de su proceso de elaboración.

Existen dos tipos de bebidas alcohólicas: las fermentadas y las destiladas.

Las bebidas fermentadas son las procedentes de frutas o de cereales que, por acción de ciertas sustancias microscópicas (levaduras), el azúcar que contienen se convierte en alcohol.

Las bebidas fermentadas más comunes son el vino, la cerveza y la sidra.

  • El vino es el producto resultante de la fermentación de las uvas frescas o del mosto. Su contenido alcohólico suele oscilar entre los 10 y los 13 grados.
  • La cerveza se obtiene a partir de la malta cervecera, procedente de la transformación de la cebada y otros cereales. Para conseguir el sabor amargo se le añade lúpulo. Su contenido de alcohol suele oscilar entre los 4-6 grados.
  • La sidra, procede de las manzanas trituradas y fermentadas. Su contenido en alcohol suele alcanzar los 5 grados.

Las bebidas destiladas se consiguen eliminando mediante calor, a través de la destilación, una parte del agua contenida en las bebidas fermentadas.

El principio básico de esta acción reside en que el alcohol se evapora a 78 grados y el agua a 100 grados, por consiguiente tienen más alcohol que las bebidas fermentadas, alcanzando los 30-50 grados.

Entre las bebidas destiladas más conocidas se encuentran:

  • El coñac o brandy, que deriva de destilados del vino criados en vasijas de roble.
  • La ginebra, que resulta de la destilación de macerados de bayas de enebro y otros cereales.
  • El whisky, que se origina de mezcla de cereales (cebada, maíz, centeno).
  • El ron, que se obtiene de la destilación de la melaza fermentada de la caña de azúcar o de remolacha.
  • El vodka, que se obtiene de varios cereales, generalmente centeno y también de la patata.

Fuente imagen: Observatorio Riojano: http://bit.ly/1l8UZnO


Concepto de Grado Alcohólico

La graduación alcohólica se expresa en grados y lo que mide es el contenido de alcohol absoluto en 100 cc o, lo que es lo mismo, el porcentaje de alcohol que contiene una bebida. Es decir, que un vino tenga 13 grados significa que 13 cc de cada 100 cc = 13 % es alcohol absoluto. El grado alcohólico viene expresado en los envases como (°) o bien como vol %.

Fuente imagen http://www.seg-social.es

Hay que tener en cuenta que hay amplias variaciones respecto a la concentración de las bebidas alcohólicas utilizadas en diferentes países. En el informe Alcohol y atención primaria de la salud (OMS, 2008), se indica que la cerveza contendrá entre el 2 % y el 5 % de alcohol puro, los vinos contendrán entre el 10,5 y el 18,9 %, los licores variaban entre el 24,3 % y el 90 %, y la sidra entre el 1,1 % y el 17 %.

Desde la perspectiva sanitaria tiene mayor relevancia determinar los gramos de etanol absoluto ingerido, que el volumen de bebida alcohólica.

Para calcular el contenido en gramos de una bebida alcohólica basta con multiplicar los grados de la misma por la densidad del alcohol (0,8).

Advertencias sobre el cálculo del consumo de alcohol. La UBE

El cálculo exacto de alcohol consumido comporta operaciones un poco complicadas, y se ha sustituido por un sistema muy sencillo para hacer un cálculo aproximado: La Unidad de Bebida Estándar (UBE).

La Unidad de Bebida Estándar es una forma rápida y práctica de conocer los gramos de alcohol consumidos: tan sólo se precisa de una tabla de equivalencias -con la cantidad y tipo de bebida alcohólica- para calcular el consumo en UBEs.

EQUIVALENCIA EN UNIDADES DE DIVERSAS CONSUMICIONES

Tipo de bebida

Volumen aproximado

N.º unidades de bebida

1 vaso pequeño de vino

100-125 ml.

1

1 quinto o caña de cerveza

200-250 ml.

1

1 copa de jerez

60 ml.

1

1 «carajillo» (café + licor)

25 ml. (de destilado)

1

1/2 whisky

35 ml.

1

1 copa de cava

100-125 ml.

1

1 tercio o lata de cerveza

333 ml.

1,5

1 copa de coñac

50 ml.

2

1 combinado

70 ml. (de destilado)

2

1 litrona de cerveza

1.000 ml.

5

1 botella de vino

750 ml.

7,5 (1 litro = 10)

Fuente http://www.seg-social.es

Cuando en España se toma una copa de vino o cava, o una cerveza, de promedio se consume unos 10 gramos de alcohol; si lo que se consume es una bebida destilada, supone tomarse 20 gramos de alcohol en cada consumición.

Estos datos llevaron a establecer que la UBE en España contiene 10 gramos de alcohol. A partir de ahí resulta fácil calcular cuánto se bebe: por ejemplo, si sale a cenar y toma una cerveza de aperitivo (1 UBE), y luego toma una copa de vino (1 UBE) y finalmente a los postres toma un whisky (2 UBEs) o un combinado (2 UBEs), el consumo total ha sido de 4 UBEs; es decir, unos 40 gramos de alcohol.

Como decíamos, en España una “unidad de bebida” es igual a 10 gramos, pero entre países se registran variaciones. Por ejemplo, en Gran Bretaña equivale a 8 gramos, mientras que en Estados Unidos y Canadá, una bebida estándar contiene entre 12 y 14 gramos de alcohol.

En cuanto a los efectos del alcohol, estos dependen de las cantidades presentes en sangre en cada momento y no deberían superarse las 3 unidades/día en el hombre y las 2 unidades/día en la mujer.


Impacto del Consumo de Alcohol

No hay que obviar que el alcohol ingerido en una bebida es absorbido en el aparato digestivo, desde donde pasa a la circulación sanguínea en la que puede permanecer hasta 18 horas. Es eliminado finalmente a través del hígado.

El consumo de alcohol puede producir daños en los consumidores dependiendo de multitud de variables: sexo, edad, peso, estado físico, estado psíquico, tipo de alcohol, situación…

De cualquier modo, existen circunstancias o características del consumidor que pueden acelerar o agravar los daños asociados a su consumo:

La edad: los jóvenes son más sensibles al impacto que tiene el alcohol en actividades relacionadas con las funciones de planificación, memoria y aprendizaje, y son más «resistentes» que los adultos a los efectos sedantes y a la descoordinación motora.

El peso: el alcohol afecta de modo más grave a las personas con menor masa corporal. En general, la mujer pesa menos y el tamaño de sus órganos internos es proporcionalmente más pequeño. Por lo tanto, menores cantidades de alcohol pueden generar más rápidamente daños psico-orgánicos y desarrollar problemas con el alcohol más fácilmente que en el varón.

El sexo: las mujeres metabolizan el alcohol de manera diferente a los hombres, por lo que ante un hombre y una mujer del mismo peso, ella experimentará los efectos del alcohol de manera más rápida. Lógicamente, el hecho de que las mujeres sean más vulnerables a las consecuencias negativas de los abusos con el alcohol, y que puedan padecer problemas de consumo más rápido que los hombres, no significa que los hombres no experimenten este tipo de efectos. Por ejemplo, en lo que respecta a la mortalidad y la morbilidad, el porcentaje de defunciones atribuibles al consumo de alcohol entre los hombres asciende al 7,6 % de todas las defunciones.

La cantidad y rapidez de la ingesta: una mayor ingesta de alcohol en menor tiempo provocará una mayor posibilidad de intoxicación y aparece mayor o menor riesgo de sufrir problemas de acuerdo a la cantidad de alcohol consumida.

La combinación con bebidas carbónicas (tónica, colas, etc.) acelera la intoxicación.

La combinación con otras sustancias, como los tranquilizantes, relajantes musculares y analgésicos, potencia los efectos sedantes del alcohol. Cuando se combina con cannabis se incrementan los efectos sedantes de ambas sustancias; en el caso de la cocaína, que es un estimulante, los efectos se contrarrestan, pero la toxicidad de ambas sustancias es mayor que si se consumieran por separado.

La ingestión simultánea de comida, especialmente de alimentos grasos, enlentece la intoxicación pero no evita ni reduce los daños al organismo.

Consumo problemático / Adicción

La adicción es un proceso complejo y variable que depende de muchos factores por lo que no existe un tiempo o momento concreto a partir del cual una persona pueda considerarse adicta.

Sin embargo, suele ser frecuente que el tiempo se vaya reduciendo cuando se suman variables como: mayor cantidad de consumo // mayor frecuencia de consumo - menor distanciamiento entre dosis // menor edad del consumidor // consumos prolongados // vulnerabilidad personal.

En el plano social, hay que tener en cuenta los factores ambientales que incluyen el desarrollo económico, la cultura de normalización de su consumo y la casi total disponibilidad de bebidas alcohólicas.

En cuanto a los factores de riesgo individuales, no existe un único factor de riesgo que sea claramente dominante, pero cuantos más factores de vulnerabilidad converjan en una persona, más probable será que esa persona desarrolle problemas relacionados con el consumo de alcohol, al igual que ocurre con cualquier sustancia psicoactiva.

El concepto consumo de riesgo es difícil de consensuar ya que dependerá del tipo de consecuencia que se esté evaluando para establecer el riesgo. Por ejemplo, no se puede aplicar el mismo criterio para la conducción de vehículos que para la patología cardiovascular.

Un consumo de riesgo, de todos modos, nos habla de que es más probable que quien practica un determinado estilo de consumo, desarrolle problemas de salud provocados por el alcohol; además, es posible que el organismo ya sufra algún trastorno aunque el interesado no lo perciba.

El consumo de alcohol no está exento de riesgo y debe de ser = CERO en

  • Niños
  • Mujeres embarazadas
  • Mujeres en período de lactancia.
  • Personas que padecen enfermedades (por ejemplo, del hígado o del aparato digestivo).
  • Si tras consumir se va a conducir vehículos o manejar maquinaria.
  • Si se padece algún trastorno psíquico
  • Si se está tomando medicamentos que desaconsejen su consumo

Aunque no existe un consenso, la mayor parte de autores se muestran partidarios de considerar bebedor de riesgo a quien consume gran cantidad de alcohol en poco tiempo; es decir, que al menos una vez al mes tome 5 ó más bebidas alcohólicas que supongan más de 8 UBEs (4 combinados, o 4 cañas de cerveza más 2 combinados, por ej.) en una sola ocasión o en un periodo corto de tiempo (horas). Esta conducta, que en la literatura profesional se conoce como “atracón” o “binge drinking”, es de alto riesgo y es la que siguen actualmente una parte de los jóvenes en España y en otros países de nuestro entorno.

Para conocer más sobre conceptos como tolerancia y dependencia visitar http://bit.ly/18xswRv

Fases de la enfermedad alcohólica

Fuente imagen: Fases de la enfermedad alcohólica: http://bit.ly/1OXYKJ2


Alcohol y jóvenes

Las transformaciones económicas, sociales y culturales de las últimas décadas, la modificación de las costumbres sociales y de las pautas relativas al consumo de alcohol -especialmente entre los más jóvenes- han cambiado desde los años 1960 / 70 y principios de los años 80: entonces el consumo era generalmente más esporádico.

La adolescencia y primera juventud son etapas en las que el desarrollo neurológico no se ha completado y, por eso, son fases del desarrollo vulnerables ante el consumo de cualquier tipo de sustancia psicoactiva.

Por este motivo, cualquier consumo de alcohol en menores de edad se considera un consumo de riesgo pero en las últimas décadas el alcohol se ha convertido en un “invitado” habitual de los espacios y tiempos de ocio frecuentados por los adolescentes y jóvenes.

La baja percepción de riesgo que se tiene sobre el consumo de alcohol contribuye a que hoy el abstemio puro sea un personaje casi exótico entre los jóvenes. Por otra parte, la fácil accesibilidad y la publicidad sobre el alcohol, entre otros factores, logran que beber sea un hábito tan popular entre ellos.

Además del impacto de la publicidad, presente tanto en espacios deportivos como en medios audiovisuales, hay diversos modos de atraer a los más jóvenes: por ejemplo, mediante la oferta de licores mezclados con sabores infantiles (cacao, zumos de frutas, sabores dulces…) y un sofisticado diseño en su presentación que busca atraer especialmente a las chicas y a los más pequeños.

Descarga en Habla con ellos del Alcohol

En cuanto a su fácil disponibilidad, las bebidas las consiguen los menores de 18 años en supermercados (generalmente se las compran los hermanos y amigos mayores, o hasta desconocidos) pero también los consiguen en sus casas y, aunque en menor medida, logran también que se las sirvan en bares y pubs.

El consumo de alcohol se suele producir en el grupo de amigos y compañeros y la edad media de la primera experimentación es inferior a los 14 años (ESTUDES La Rioja - Encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias)

Fuente ESTUDES La Rioja http://bit.ly/1EXt2YG

Estos datos nos hacen sospechar que nuestros adolescentes no son conscientes del impacto que tiene el alcohol sobre su salud y sobre su desarrollo como personas; además, confunden las consecuencias del consumo con las alteraciones que produce el efecto buscado y piensan que no corren el riesgo de que se genere una adicción (habitualmente se precisa un tiempo de evolución hasta que se instaure la misma, lo que les hace ser más confiados).

Como decíamos, beber cualquier cantidad de alcohol a edades tempranas impacta muy negativamente en el desarrollo del cerebro en formación y la costumbre de beber en «atracón», esto es, de practicar un consumo intenso de alcohol concentrado en un escaso lapso de tiempo, hace que el daño se agudice. Sin embargo, parece que muchos adolescentes creen que las bebidas alcohólicas no suponen riesgo cuando solo se consumen los fines de semana, aunque se haga de forma abusiva. Para saber más sobre mitos y otros cuentos, entra aquí.

Pero no solo los adolescentes y jóvenes son inconscientes de los riesgos: los adultos también tienen una menor percepción del impacto negativo del consumo de alcohol y parecen ajenos a las consecuencias que para su salud, y especialmente para la salud de los más jóvenes, tiene este consumo.

Pensamos que ellos -padres, profesionales, familiares…- también beben, y por este motivo no se sienten legitimados para imponer límites y son altamente permisivos con el consumo de los jóvenes.

Un paso importante para modificar esta realidad sería lograr que los padres y profesionales consideraran al alcohol como una sustancia psicoactiva más, que puede ser más peligrosa que otras sustancias ilegales, y reconocieran que es con cierta frecuencia la puerta de entrada al consumo de otras drogas legales e ilegales.

De cualquier modo, parece demostrado que mientras no baje la disponibilidad, no se incrementen los precios, no se reduzcan horarios y espacios de dispensación de bebidas, y no se restrinja la publicidad, cualquier medida educativa será insuficiente.


Alcohol y Conducción

El consumo de alcohol, solo o junto con el consumo de otras sustancias psicoactivas, constituye posiblemente el factor de riesgo más importante de accidente de tráfico y de lesiones asociadas a los mismos.

Los datos sobre siniestros de tráfico asociados al consumo de alcohol son impresionantes: según los datos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, en 2014 en el 67,1% de los casos con resultado positivo se detecta alcohol solo o asociado con otras drogas y/o psicofármacos.

Por otra parte, el 39,1% de los conductores y el 39,9% de los peatones fallecidos presentaron resultados positivos en sangre a drogas y/o psicofármacos y/o alcohol.

Fuente imagen: Dirección General de Tráfico (Ministerio del Interior, 2014): El alcohol y la conducción http://bit.ly/JV6VH9

Consideraciones:
  • Sigue siendo en exceso frecuente el consumo de alcohol entre las personas que conducen vehículos.
  • El alcohol consumido deteriora la capacidad de conducir vehículos de forma directamente proporcional a su concentración en sangre.
  • La conducción con 0,5 g/l de etanol en sangre supone casi el doble de probabilidad de sufrir un accidente de circulación respecto a la conducción sin ingestión de alcohol, y aumenta dicha probabilidad progresivamente a partir de esta concentración; así con 0,8 g/l el riesgo es casi cinco veces mayor que el que presentan los que no han bebido alcohol.
  • El deterioro ocasionado por alcoholemias más elevadas incrementa sensiblemente la susceptibilidad no solo a sufrir un accidente sino también las lesiones asociadas.
  • El alcohol agrava las lesiones derivadas del accidente, incrementando la probabilidad de sufrir daños mortales y de padecer secuelas e incapacidades permanentes.
  • La probabilidad de fallecimiento es cinco veces mayor entre los conductores y peatones que presentan una alcoholemia superior a 0,5 g/l.

En los jóvenes los efectos del alcohol sobre la conducción son más relevantes si cabe. Las características asociadas a la propia juventud (menos experiencia en conducir, consumos elevados los fines de semana, consumo concomitante de otras sustancias, conducta desinhibida, etc.) hacen que este grupo de edad sea particularmente vulnerable.

Tasa de alcoholemia

La alcoholemia representa el volumen de alcohol que hay en la sangre y se mide en gramos de alcohol por cada litro de sangre (g/l) o su equivalente en aire espirado.

Fuente imagen: Ministerio del Interior, 2014, El alcohol y la conducción http://bit.ly/JV6VH9

La tendencia a nivel internacional es ir rebajando las tasas máximas permitidas, con la finalidad de alcanzar al menos el límite de 0,1-0,2 g/l para conductores en general y a 0,0 g/l para los profesionales.

Fuente imagen: Dirección General de Tráfico (Ministerio del Interior, 2014): El alcohol y la conducción http://bit.ly/JV6VH9

¿De qué depende la tasa de alcoholemia?

Aunque dos personas beban la misma cantidad de alcohol es muy poco probable que alcancen la misma tasa de alcoholemia o que lo hagan en el mismo momento. Incluso si es una misma persona la que toma alcohol en dos días distintos, la tasa de alcoholemia que alcance también puede variar.

Son muy numerosas las variables que influyen sobre esta tasa y en la velocidad con la que se alcanza, aunque en general se suelen distinguir las siguientes:

  • La rapidez con la que se ingiere la bebida
  • Las características del alcohol que se toma
  • Tener el estómago vacío o lleno

La edad, el sexo, el peso de la persona, la hora del día, circunstancias personales….

Fuente imagen: Dirección General de Tráfico (Ministerio del Interior, 2014): El alcohol y la conducción http://bit.ly/JV6VH9

¿Cómo afecta el alcohol a nuestro estado mental y nuestras capacidades?

  • Se siente una seguridad que es falsa
  • Se infravaloran los efectos del alcohol
  • Disminuye el sentido de responsabilidad y de prudencia
  • Altera las funciones perceptivas (afecta vista de luces y señales, afecta al cálculo de la velocidad del propio vehículo y la de otros, se reduce el campo visual…)
  • Dificulta el mantenimiento de la atención
  • Altera los movimientos y su coordinación
  • Perturba todas las fases que desembocan en una decisión (recepción de información, razonamiento, ejecución de una acción…)
Normas, delitos y penas

DELITO

PENAS

 

 

ALCOHOL

Tasas superiores a:

- 0.60 mg/l en aire.

- 1,2 gr/l en sangre.

 

Prisión de tres a seis meses o  multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 30  a 90 días, y privación del derecho a conducir de uno hasta cuatro años.

Negativa a someterse a las pruebas.

Prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir de uno a cuatro años

Fuente: Ministerio del Interior, 2014, El alcohol y la conducción http://bit.ly/JV6VH9


Test de identificación de trastornos por consumo de Alcohol

Si quieres saber cuál es tu relación con el consumo de alcohol rellena este cuestionario (AUDIT - Versión autopase) y suma las puntuaciones de tus respuestas, valoradas de acuerdo a la puntuación de la columna que correspondan los cuadros que has señalado.

 La escala de valoración oscila entre los 0 puntos como mínimo y 40 puntos como máximo. Si tu puntuación ha sido mayor de 8 puede ser un síntoma de presentar algún problema relacionado con el consumo de alcohol.

 Este cuestionario no es determinante, pero te aconsejamos que si tu puntuación es alta lo comentaras con tu médico de familia.

Las preguntas se refieren al consumo de bebidas alcohólicas durante el último año. Por bebida alcohólica se entiende un vino, una cerveza o cualquier otra bebida (vodka, ron…) sola o combinada.

Marca una X en el cuadro que mejor describa su respuesta a cada pregunta.

Preguntas

0

1

2

3

4

1. ¿Con qué frecuencia consume alguna bebida alcohólica?

Nunca

Una o menos veces al mes

De 2 a 4 veces al mes

De 2 a 3 más veces a la semana

4 o más veces a la semana

1.     2. ¿Cuántas consumiciones de bebidas alcohólicas suele realizar en un día de consumo normal?

1 o 2

3 o 4

5 o 6

De 7 a 9

10 o más

3. ¿Con qué frecuencia toma 6 o más bebidas alcohólicas en un solo día?

Nunca

Menos de una vez al mes

Mensualmente

Semanalmente

A diario o casi a diario

4. ¿Con qué frecuencia en el curso del último año ha sido incapaz de parar de beber una vez había empezado?

Nunca

Menos de una vez al mes

Mensualmente

Semanalmente

A diario o casi a diario

5. ¿Con qué frecuencia en el curso del último año no pudo hacer lo que se esperaba de usted porque había bebido?

Nunca

Menos de una vez al mes

Mensualmente

Semanalmente

A diario o casi a diario

6. ¿Con qué frecuencia en el curso del último año ha necesitado beber en ayunas para recuperarse después de haber bebido mucho el día anterior?

Nunca

Menos de una vez al mes

Mensualmente

Semanalmente

A diario o casi a diario

7. ¿Con qué frecuencia en el curso del último año ha tenido remordimientos o sentimientos de culpa después de haber bebido?

Nunca

Menos de una vez al mes

Mensualmente

Semanalmente

A diario o casi a diario

8. ¿Con qué frecuencia en el curso del último año no ha podido recordar lo que sucedió la noche anterior porque había estado bebiendo?

Nunca

Menos de una vez al mes

Mensualmente

Semanalmente

A diario o casi a diario

9. ¿Usted o alguna otra persona ha resultado herido porque usted había bebido?

No

 

Sí, pero no en el curso del último año

 

Sí, el último año

10. ¿Algún familiar, amigo, médico o profesional sanitario ha mostrado preocupación por un consumo de bebidas alcohólicas o le ha sugerido que deje de beber?

No

 

Sí, pero no en el curso del último año

 

Sí, el último año

 

 

 

 

 

TOTAL


¿Problemas? Dónde acudir

Recursos de atención a personas con consumo problemático de alcohol


Bibliografía

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Alcohol: ¿qué efectos inmediatos produce en el organismo? Plan Nacional sobre Drogas.
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OMS Alcohol Nota descriptiva (2015) Nota descriptiva N° 349 Enero
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OMS (2010) Estrategia mundial para reducir el uso nocivo de alcohol.
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Sánchez Pérez, P. Navarro, C. y Iglesias Villar, N. (2014): Dirección General de Tráfico (Ministerio del Interior): El alcohol y la conducción
http://bit.ly/JV6VH9

¿Qué es?

La planta del tabaco pertenece al género Nicotiana, familia botánica de las Solanáceas. Esta planta tiene grandes hojas y hermosas flores, además de una gran altura, igual o mayor que la de una persona adulta.

Esta planta es la única que sintetiza y luego conserva en sus hojas secas un potente alcaloide que recibe el nombre de nicotina y que da el nombre a su género vegetal.

Existe una gran diversidad de variedades del género Nicotiana (más de 60). Las dos más importantes son la Nicotiana Tabacum, de la que se extrae el tabaco comercial y la Nicotiana Rústica, que no se utiliza tanto por su sabor menos agradable.

Durante años, las hojas de esta planta se consumían aspirada en polvo muy fino (rapé), o se mascaban (tabaco de mascar). También se pueden fumar en forma de puros: cigarro formado en su integridad por tabaco, tanto en su contenido como en su envoltura, en forma de cigarrillos: con el contenido de tabaco, pero el envoltorio de papel o en las pipas de fumar.

Pero no solamente el tabaco se utiliza para fumar, con sus hojas pueden hacerse cuadernos, hojas, libros, agendas, etc... Es similar al papel y el perjuicio sobre el medio ambiente es menor.

Los componentes del humo del tabaco

Del humo que se desprende de la combustión del tabaco se desprenden un gran número de sustancias (se habla de 3.000-4.000), aparentemente todas ellas negativas excepto el vapor de agua, pero vamos a centrarnos en aquellas cuya influencia sobre la salud del fumador (activo o pasivo), existe en la actualidad evidencia científica.

1. Alquitranes

Son las sustancias responsables de la aparición de los diferentes tipos de cánceres atribuibles al tabaquismo; se clasifican en tres categorías diferentes según su papel en el desarrollo de éstos cánceres:

Iniciadores: sustancias cancerígenas que, por sí mismas, tienen capacidad para generar células tumorales; entre ellos el alfa benzopireno

Promotores: sustancias que actúan estimulando la acción de las células tumorales;

Cocarcinógenos: sustancias que son incapaces por sí mismas de desarrollar una acción cancerígena, pero favorecen el desarrollo de las células tumorales producidas por los iniciadores.

2. Monóxido de carbono (CO)

Se trata de un gas incoloro, muy tóxico, que se desprende de la combustión del tabaco y del papel que envuelven al cigarrillo.

El CO penetra en la sangre a través de los alvéolos pulmonares, y se une a la hemoglobina desplazando al oxígeno, con lo que la oxigenación de los tejidos se ve muy dificultada.

Por su toxicidad se está empezando a tener en cuenta la aparición de la concentración de CO en los paquetes de tabaco.

3. Irritantes

Son los principales responsables de la tos, del incremento de la mucosidad y del lagrimeo en los fumadores, a largo plazo son los componentes que producen patologías respiratorias como el enfisema pulmonar o la bronquitis crónica.

4. Nicotina

Es la responsable de la adicción. Además, es el principal alcaloide del tabaco, presente en las hojas de la planta y en el humo procedente de su combustión. De naturaleza volátil, es la sustancia que da al tabaco su olor característico.

En los cigarrillos se encuentra en forma de sal ácida, por lo que no se disuelve en la saliva y no se absorbe por la mucosa bucal. El fumador de cigarrillos se ve obligado a inhalar profundamente el humo para que llegue a los alvéolos pulmonares y a través de ellos pase a la sangre.

Por el contrario en los puros y en tabaco de pipa se encuentra en forma alcalina, por lo que se disuelve en la saliva, y se absorbe bien por la mucosa de la boca y de la faringe. Esta diferencia explica que los fumadores de puros o pipas no tengan que inhalar el humo para experimentar los efectos de la nicotina.

Una vez en el torrente sanguíneo la nicotina llega al cerebro en siete segundos.

La nicotina se clasifica farmacológicamente entre los estimulantes menores del S.N.C. Tiene no obstante, un efecto bifásico, pudiendo el fumador regularlo para que sea estimulante o relajante (básicamente, controlando la frecuencia y la profundidad de las aspiraciones).

La nicotina tiene una vida media aproximada de unas dos horas. A partir de este tiempo, a medida que su concentración sanguínea (nicotemia) va disminuyendo, el fumador comienza a experimentar deseos de fumar.

Se metaboliza en el hígado y se elimina por el riñón, siendo facilitado este proceso por la acidificación de la orina.


¿Qué efectos produce?

La nicotina es una sustancia estimulante, pero la mayoría de los fumadores creen que el fumar les relaja, pero en realidad es porque calma la ansiedad provocada por la falta de nicotina en el cuerpo (un síntoma del síndrome de abstinencia).

Desde el momento que un individuo se convierte en un fumador habitual, los componentes tóxicos del humo del tabaco comienzan una lenta pero infatigable labor.

Un gran número de enfermedades, en diversos sistemas de nuestro organismo, resultan provocadas o favorecidas por el tabaquismo.

Aparecen, en un principio, esas "pequeñas" señales de alarma a las que el fumador se habitúa a pesar de que van progresivamente mermando su calidad de vida (cansancio, tos, expectoraciones, etc...). Son el principio de unos efectos negativos de los que se pueden destacar estos.

Efectos a corto plazo:

  • Fatiga prematura.
  • Mayor riesgo de anginas.
  • Aumento de constipados.
  • Tos y expectoraciones.
  • Pérdida de apetito.
  • Alteraciones del ritmo del pulso.
  • Color amarillento de los dedos y dientes.
  • Mal olor que se desprende de la boca y del aliento.

¿Qué riesgos provoca?

Existen una serie de enfermedades que se encuentran directamente relacionadas con el tabaquismo, como son: el cáncer de pulmón, la bronquitis, el enfisema pulmonar y los problemas cardiovasculares.

Hay otras enfermedades que también suelen aparecer en fumadores, como otras formas de cáncer (labio, boca, laringe, esófago y vejiga) y la úlcera gastroduodenal.

El riesgo de padecer estas enfermedades depende de cuatro factores:

  1. Consumo diario de cigarrillos: cuanto mayor es la dosis diaria mayor es el riesgo.
  2. Duración del consumo: Cuanto antes se empezó a fumar y más largo es, por tanto, el periodo de su vida durante el cual un sujeto consume tabaco, regularmente, mayor es el riesgo de enfermar.
  3. La forma de fumar: aquellas formas que aumentan la exposición del organismo al humo (inhalación profunda y repetida, mantener el cigarrillo entre calada y calada), incrementan el riesgo.
  4. Tipo de cigarrillos: los cigarrillos con filtro, y aquellos que tienen un menor contenido de nicotina y alquitrán (a igual consumo), reducen el riesgo de enfermar.

Tabaco y aparato respiratorio

La exposición constante de las vías respiratorias a los componentes tóxicos del humo del tabaco, incrementa la producción mucosa, dificulta la acción limpiadora de las células ciliares y reduce la eficacia del sistema inmunitario. A consecuencia de este proceso, comienzan a aparecer los síntomas más frecuentes entre los fumadores (tos y expectoración), primeros síntomas indicadores de disfunción en el sistema. A medida que va aumentando la gravedad puede aparecer:

  1. Bronquitis crónica: Inflamación permanente que resulta de la irritación continuada del árbol bronquial.
  2. Enfisema pulmonar: Se caracteriza por la destrucción progresiva de los alvéolos y la retención de aire en los pulmones.
  3. Cáncer de pulmón: El hábito de fumar es el factor causal en la aparición de la mayor parte del cáncer de pulmón, por lo que prácticamente desaparecería si se eliminara el hábito de fumar.

Tabaco y aparato circulatorio

Los efectos del humo del tabaco sobre el aparato cardiocirculatorio, son debidos a la acción de la nicotina y el CO2.

La nicotina aumenta la presión arterial (sobrecargando las paredes de las arterias), la frecuencia cardiaca (sobrecargando de trabajo al corazón) y la coagulabilidad de la sangre (incrementando la presencia de lípidos y favoreciendo al formación de trombos). El CO2 disminuye la oxigenación del organismo (hipoxia), lo que tiene efectos negativos, especialmente sobre el corazón.

Esto puede llegar a producir arteriosclerosis, que afecta fundamentalmente a las arterias del corazón, el cerebro y las extremidades, y que puede dar lugar a distintas formas de patología:

  1. Enfermedades coronarias: por obstrucción de las arterias coronarias (cardiopatía isquémica, angina de pecho e infarto de miocardio);
  2. Accidentes cerebro vasculares: por obstrucción de las arterias cerebrales (hemorragia, trombosis y embolias cerebrales); Pueden dar lugar a muerte súbita;
  3. Enfermedades vasculares periféricas: por déficit de riesgo en las extremidades superiores e inferiores.

Tabaco y aparato digestivo

Por causa del efecto de la nicotina, se favorece la aparición de enfermedades como la gastritis crónica, (dos veces más frecuente en fumadores que en no fumadores), la úlcera gastroduodenal y la esofagitis por reflujo.

Tabaco y embarazo

Evidencias científicas apoyan la influencia del tabaquismo en el bajo peso de los recien nacidos y de los problemas que se producen en el desarrollo y crecimiento del feto; además de aumentar las posibilidades de abortos espontáneos, nacimientos prematuros y complicaciones durante el embarazo y en el parto.


Consejos para padres

Qué debemos hacer

  1. Primero hay que darles un buen ejemplo, si nuestros hijos nos ven fumando, aprenderán este comportamiento, sobre todo no es conveniente que nosotros abusemos en el consumo de tabaco.
  2. Debemos ser críticos ante la publicidad de tabaco que aparecen en los medios de comunicación y enseñar a nuestros hijos a verlas de una manera constructiva sin caer en los mitos que de esta publicidad se derivan.
  3. Debemos enseñar a nuestros hijos a resolver los problemas que les surjan de una forma adecuada y que no vean el consumo de tabaco como la forma de resolver u olvidar sus problemas o de ser como los mayores.
  4. Dialogar con los hijos y mantener conversaciones claras y sin tabúes sobre el tabaquismo es una buena forma de prevenir el futuro consumo o los problemas derivados del mismo.
  5. Hacer ver a nuestros hijos y enseñarles a tratar a los fumadores con respeto y que sepan que es un problema que se puede tratar e incluso animarles a ayudar a personas que tengan esta problemática.

Qué NO debemos hacer

  1. Utilizar cualquier celebración o acontecimiento para consumir tabaco delante de nuestros hijos.
  2. Animar a los niños a fumar o a simular fumar, aunque sea en un momento puntual, con algún motivo festivo o intencionado.
  3. Asociar la diversión y el ocio con el consumo del tabaco.
  4. Ser permisivo y dejar pasar episodios de consumo, en vez de dialogar con los hijos después de alguno de estos episodios.
  5. No querer hablar del consumo de tabaco o hacerlo de una forma autoritaria.
  6. Consumir habitualmente tabaco en casa.

Consejos para jóvenes

Como hemos visto, el tabaco es una de las drogas más consumidas, entre otras cosas, porque en nuestra sociedad se relaciona el consumo de tabaco con todo tipo de actos sociales, esta relación lleva a que en ocasiones se abuse del consumo y se realice de una forma compulsiva, inconsciente y poniendo en riesgo nuestra propia salud, por eso queremos ofrecer una serie de recomendaciones:

NO consumir

  1. Si eres menor de 18 años (afecta más a tu organismo y está prohibido por la ley).
  2. Si padeces o has padecido alguna enfermedad de pulmón, asma o afectaciones del aparato respiratorio.
  3. Si estás embarazada.
  4. Si el motivo que te lleva consumir, es porque lo hacen tus amigos.
  5. Si piensas que te puede tranquilizar o animar.

Reduce los riesgos

Si aún después de estos consejos, consumes tabaco, ten en cuenta esto:

  1. Antes de fumar hay que ser educado y preguntar si molestas a los que están contigo.
  2. Deja la última parte del cigarrillo en el cenicero, es la que tiene mayor concentración de sustancias tóxicas.
  3. No fumar en circunstancias especiales: conduciendo, en la cama, en ambientes cerrados (ascensores) o en presencia de niños o enfermos.
  4. Deja pasar al menos una o dos horas entre cada cigarrillo, incluso más tiempo.
  5. Apagar bien el cigarrillo puede prevenir muchos incendios.
  6. Hacer algún ejercicio físico o deporte, y si te encuentras mal, con tos, o con asfixia al esfuerzo, acude al médico.

Consejos para educadores

Tanto la educación formal (centro escolar), como la no formal (asociaciones, centros jóvenes...) ocupan un lugar privilegiado para poder poner en marcha actuaciones de prevención del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas entre los más jóvenes, pero antes de iniciar cualquier actividad o programa preventivo lee estas sugerencias que te proponemos.

Sugerencias preventivas

Existen tres campos básicos sobre los que incidir en un programa de prevención: la información, las actitudes y las habilidades sociales.

1. La información

La información es básica, pero no es suficiente.
En muchas ocasiones las personas que consumen alcohol tiene una buena información sobre esta sustancia y cómo afecta a su organismo pero, a pesar de todo, continúan consumiendo.

No seas alarmista.
La información que se ofrezca a los jóvenes no debe ser alarmista, sobre todo en el alcohol, ya que la sociedad les da otra información que se contradice con ésta.

Responder las dudas y cuestiones de los alumnos.
Hay que tener siempre en cuenta que la mejor información es la que da respuesta a los planteamientos y las dudas de los chicos y chicas con los que trabajes.

2. La importancia de las actitudes

Trabaja sobre las actitudes y creencias del consumo, fomentando una actitud positiva del no consumo y de los beneficios de un estilo de vida saludable. De esta forma se podrá actuar de una manera más efectiva sobre la conducta.

3. Las habilidades sociales

Éste es un tema imprescindible en cualquier programa de prevención. De esta forma darás herramientas a los chicos y chicas para hacer frente a la presión de grupo, favorecer la asertividad (ponerse en el lugar del otro) y poder defender sus ideas y opiniones frente a los ofrecimientos de consumo.

Fases a trabajar en un tema de drogodependencias

Para poder trabajar un tema de drogodependencias con jóvenes y adolescentes proponemos una serie de fases que sirvan como orientación y guión y que puedan ser útiles; estas fases deben tratarse a lo largo de diferentes momentos y de forma continuada durante al menos 3-4 años seguidos, ya que una vez superada una fase conviene trabajar la siguiente, de forma que se complete la información, los conocimientos y las actitudes conseguidas en la fase anterior:

Fase 1ª:

Proporcionar:

  • Información básica del funcionamiento corporal y de cómo cuidarlo.
  • Precauciones que se deben seguir en casa sobre el uso de medicamentos y otras sustancias que pueden ser dañinas.
  • Algunos conocimientos elementales sobre las drogas y los daños que producen.
  • Saber qué profesionales se relacionan con la salud.
  • Saber quién puede ayudar cuando tienen preguntas o dudas.

Cómo:

  • Comunicando las impresiones y dudas sobre enfermedades y consumo de medicamentos.
  • Siguiendo las normas de seguridad elementales.
  • Definiendo cuándo y cómo buscar ayuda de los adultos y de profesionales.

Para:

  • Reconocer y valorar el cuerpo y la singularidad propia.
  • Crear actitudes acerca del uso de las drogas.
  • Dar respuesta eficaz a la publicidad y presión hacia el consumo de sustancias tóxicas.

Fase 2ª:

Proporcionar:

  • Información más detallada sobre el funcionamiento del cuerpo y sus cuidados.
  • Conocer los tipos de medicamentos, drogas legales e ilegales, efectos y riesgos asociados.
  • Saber los aspectos generales de las leyes sobre uso de drogas legales e ilegales.
  • Conocer quién puede ayudar cuando se tienen preguntas o dudas.
  • Saber los riesgos de la manipulación de jeringuillas, rulos y agujas usadas.

Cómo:

  • Identificando riesgos.
  • Enseñando estrategias para enfrentarse con la influencia de los compañeros.
  • Comunicándose con los adultos.
  • Sabiendo tomar decisiones y fomentando la asertividad en situaciones relacionadas con el uso de drogas.
  • Ayudando para poder dar y recibir ayuda.
  • Informando sobre las precauciones básicas en el uso de medicamentos.

Para:

  • Valorar correctamente a uno mismo y a los demás.
  • Crear actitudes y creencias adecuadas sobre las drogas y las personas que usan o abusan de ellas.
  • Responder a la publicidad y tratamiento que hacen los medios de comunicación sobre alcohol, tabaco y drogas legales.
  • Responsabilizarse de uno mismo y de la propia conducta.

Fase 3ª:

Proporcionar:

  • Información sobre drogas legales e ilegales, sus efectos y riesgos para la salud.
  • Conocer conceptos y terminología básica: uso, abuso, adicción, tolerancia, dependencia, sobredosis, síndrome de abstinencia, etc.
  • Conocer las clases de drogas según sus efectos.
  • Informar de las Leyes sobre drogas.
  • Relacionar el abuso de drogas y deporte.
  • Conocer los efectos de los distintos niveles de ingesta de alcohol.
  • Conocer los diferentes organismos locales y nacionales que pueden proporcionar ayuda y consejo.

Cómo:

  • Identificando los riesgos para la salud.
  • Aprendiendo a comunicarse con los compañeros, los padres y los profesionales.
  • Tomando decisiones adecuadas y fomentando la asertividad en situaciones de uso inadecuado de drogas.
  • Sabiendo dar la ayuda adecuada cuando es necesario (por ejemplo, cómo atender a un accidentado).

Para:

  • Adecuar las actitudes y creencias sobre las drogas y sus consumidores en los distintos grupos sociales.
  • Solventar el impacto de los medios de comunicación y publicidad sobre las opiniones de los jóvenes.
  • Implantar actitudes realistas hacia las drogas y las leyes sobre drogas.
  • Reconocerse a uno mismo y el papel que representa, y asumir la responsabilidad del comportamiento propio.
  • Asumir la responsabilidad sobre la seguridad propia y de los demás.

Fase 4ª:

Proporcionar:

  • Información sobre las drogas, incluyendo su estatuto legal y sus efectos.
  • Consecuencias personales, sociales, económicas, físicas y psicológicas del abuso de drogas.
  • Patrones de uso de drogas y su impacto sobre la comunidad.
  • Daños que ocasiona cada droga, la mezcla de drogas, y su uso en determinadas situaciones.

Cómo:

  • Reconociendo y valorando situaciones de riesgo.
  • Tomando decisiones adecuadas y fomentando la asertividad en situaciones de uso de drogas.
  • Manejando los conflictos y canalizando adecuadamente conductas agresivas.
  • Facilitando información para aconsejar a los compañeros sobre el uso de drogas.
  • Dando la ayuda e información adecuada en distintas situaciones.

Para:

  • Superar y no ceder ante las influencias sociales y culturales sobre los jóvenes.
  • Promocionar actitudes adecuadas hacia las drogas, sus consumidores y los que abusan de ellas, y hacia las leyes sobre drogas.
  • Conocer y cumplir las leyes sobre venta de alcohol y de tabaco.
  • Fomentar la responsabilidad individual sobre el propio comportamiento.

Test de Fagerström de dependencia de la nicotina

Este test sirve para evaluar el grado de dependencia física de la nicotina.

Está formado por 6 ítems con dos o cuatro alternativas de respuesta. La puntuación oscila entre 0 y 10.

Puntuaciones altas en el test de Fagerström (6 ó más) indican un alto grado de dependencia; por el contrario puntuaciones bajas no necesariamente indican un bajo grado de dependencia.

Lee las preguntas del test y calcule su puntuación.

Test de Fagerström de dependencia de la nicotina (1991)

Pregunta Respuesta Puntuación
¿Cuánto tiempo después de despertarse fuma su primer cigarrillo? Menos de 5 minutos
6-30 minutos
31-60 minutos
Más de 60 minutos
3
2
1
0
¿Encuentra dificultad para no fumar en los sitios donde está prohibido (cine...)?
No
1
0
¿Qué cigarrillo le desagrada más dejar de fumar? El primero
Otros
1
0
¿Cuántos cigarrillos fuma cada día? Más de 30
21-30
11-20
Menos de 11
3
2
1
0
¿Fuma más durante las primeras horas tras levantarse que durante el resto del día?
No
>1
0
¿Fuma aunque esté tan enfermo que tenga que guardar cama la mayor parte del día?
No
1
0

¿Qué es?

Heroína

La heroína es un derivado opiáceo sintético que tiene el nombre químico de diacetilmorfina o diamorfina.Es el opiáceo ilegal más utilizado como droga de abuso.

El nombre de heroína proviene del término alemán: héroisch, debido a los supuestos efectos energéticos que se le atribuían.

Se introduce en medicina en 1898 por los laboratorios Bayer como analgésico potente y remedio eficaz contra la tos, el asma, y la tuberculosis. También se investigó como opiáceo analgésico sustitutivo de la morfina, con menos adicción que ésta; pero posteriormente se comprobó que era un producto mucho más adictivo, y en 1913 se detuvo la producción medicinal o farmacológica de la heroína.

Actualmente está fabricada en laboratorios clandestinos que se encuentran principalmente en los países productores del opio.

Aspecto

La heroína es un polvo cristalino blanco, inodoro, muy fino, pero este aspecto puede variar debido a la purificación a la que se haya sometido, habiendo tres tipos de heroína:

Heroína número 2: también se llama heroína base. Sus tonalidades pueden ir desde el color gris claro al gris pardo u oscuro. También puede tener un color amarillento o rosado.

Su presentación es más o menos granulada.

Heroína número 3: también se llama brown sugar. Su aspecto es terroso y su color marrón. En ocasiones tiene un fuerte olor a vinagre y suele aparecer mezclada con otras sustancias, conteniendo entre un 25 y un 50% de heroína.

Heroína número 4: se le conoce como tailandesa. Tiene un porcentaje más elevado de principio activo, llegando en ocasiones al 90%. Su aspecto es de un polvo fino de color blanco, aunque también puede ser amarillento o crema.

Forma de uso

La heroína se fuma, se esnifa, se inhala o se inyecta por vía subcutánea intravenosa o intramuscular.

  • Por vía inyectada, fue la forma de uso más común hasta el descubrimiento del SIDA; se disuelve el producto en agua calentada en una cucharilla, y tras agregar unas gotas de jugo de limón o vinagre, se introduce en la jeringuilla, y se inyecta. Puede llegar a alcanzar el cerebro en 15 ó 30 seg.
  • Actualmente es más utilizada la vía fumada o inhalada (hacerse un chino), calentando la sustancia en papel de aluminio e inhalando los vapores que desprende a través de un rulo o tubo.