Existe un vínculo entre el tabaco y la pobreza. En general, son los más pobres quienes tienden a fumar más. Esto, a su vez, hace que sean aún más pobres al perder ingresos, reducir su productividad, enfermar y finalmente morir.

Dentro de cada país, el consumo de tabaco también varía en función del grupo socioeconómico. En muchos países, incluidos los desarrollados, quienes más tabaco consumen y cargan con la mayor parte del peso de los problemas económicos y de salud relacionados con esta dependencia son también los pobres.

Hay diversos modos en los que el tabaco hace que aumente la pobreza a escala individual, familiar y nacional. 

En el ámbito individual y familiar, el coste del tabaquismo puede ser muy elevado puesto que el dinero que se gasta en tabaco no se emplea en necesidades básicas, como la comida, el alojamiento, la educación o la sanidad.

Además, el consumo de tabaco contribuye a la pobreza individual puesto que los fumadores tienen un mayor riesgo de enfermar y morir prematuramente a causa de sufrir cánceres, ataques cardiacos, enfermedades respiratorias y otras relacionadas con el tabaquismo, de modo que privan a sus familias de unos ingresos esenciales y ocasionan costes sanitarios adicionales. El tabaco también afecta a quienes lo cultivan. Muchos productores de tabaco, en lugar de enriquecerse con su producción, a menudo se endeudan con las tabaqueras. Es más, el cultivo y secado del tabaco pueden causar daños graves para la salud.

A escala nacional también se sufren grandes pérdidas económicas como resultado de los elevados costes sanitarios y la pérdida de productividad ocasionados por las enfermedades relacionadas con el tabaco y las muertes prematuras. 

Además, el cultivo y secado del tabaco degradan el medioambiente. El contrabando de tabaco también es motivo de preocupación ya que puede ocasionar un mayor consumo si desciende el precio medio de los cigarrillos, lo que repercute con mayor gravedad en los países que cuentan con recursos medios o escasos, así como en los más pobres. Otra de las consecuencias del contrabando es una reducción de los ingresos nacionales en concepto de impuestos. En resumen, lo que aporta el tabaco a la economía (a través del empleo generado y los ingresos por impuestos) queda más que compensado con los gastos que representa para las familias, la salud pública, el medioambiente y la economía nacional.